Aceite de oliva en México

Bandera Mexicana (Wikipedia)

Bandera Mexicana (Wikipedia)

En los albores del siglo XVI, al poco de desembarcar los colonos españoles en los actuales territorios de México, esta región fue la primera del nuevo mundo en la que se introdujo el cultivo del olivo. Tras unos primeros intentos infructuosos de cultivar la planta en algunas islas, allí tuvieron lugar los primeros éxitos, que fueron expandiendo los olivares desde la California actual hasta el llamado Virreinato del Perú. La tradición del aceite de oliva en México, sin embargo, no tiene una gran continuidad a partir de ese punto, pues climas más propios de América Central seguían encontrándose en desventaja con los de un poco más allá de los trópicos, al sur y al norte. De esta forma, la producción en México nunca llegó a despegar del todo, lo que sí ocurrió en otros lugares del continente que actualmente ocupan un puesto significativo entre los productores mundiales de aceite: Argentina, California (Estados Unidos) y, más recientemente, Chile.

Situación actual del aceite de oliva en México.

En la actualidad, la situación del aceite de oliva en México es compleja. Por una parte, la producción local en estos momentos es muy baja, casi nula, y el mercado se encuentra en expansión. Además, la administración del país mantiene desde 2009 unas condiciones favorables para el comercio del aceite de oliva, con tasas impositivas bajas y facilidades a las importaciones, lo que permite que estas satisfagan ampliamente la demanda. Por otra parte, aunque actualmente hay poca presencia de este aceite en la dieta mexicana, los ciudadanos empiezan a conocer mejor sus bondades y usos, acercándose a lo que tradicionalmente han considerado un alimento caro. Así, en la calle, la visión de este producto está cambiando positivamente, lo que permite prever un aumento del consumo en el futuro, y, si la producción local sigue siendo tan escasa, necesariamente de las importaciones.

Desde el año 2005, la demanda interna de aceite de oliva (también la de aceitunas) mantiene una tendencia ascendente. Con el aumento de la demanda, el número de importaciones ha ido aumentando de forma paralela. Sin embargo, con la llegada en el año 2008 de la recesión económica a nivel mundial, estas importaciones se resintieron sensiblemente. Apenas un par de años más tarde, en 2010, el mercado para las importaciones de aceite de oliva daba muestras de recuperación. Si atendemos a las cifras, veremos que el valor de la mercancía importada es menor que en 2008, pero si nos fijamos en el volumen de producto que entra en el país, que ya ha alcanzado los mismos niveles de entonces, nos daremos cuenta de que el mercado se ha recuperado en gran medida. La diferencia es que ahora México compra más barato el aceite de oliva procedente de otros países, lo que puede suponer una reducción del precio final y un acercamiento a sectores de la población con menor poder adquisitivo.

El problema de obesidad en México.

Entre los múltiples factores que están ayudando a que el aceite de oliva se instaure en el mercado mexicano, se encuentran dos fenómenos que están teniendo relevancia a nivel global, dándose paralelamente en muchas regiones del mundo: uno es la creciente habilidad y conocimientos culinarios de la población, que la lleva a consumir productos cada vez más específicos y de mayor calidad; otro es el deseo progresivo que van teniendo los consumidores de acceder a productos más sanos y más equilibrados, que les permitan guardar la línea, que les hagan sentir mejor y que no comprometan su salud a largo plazo. En el caso de México, este segundo factor tiene una importancia capital, ya que el país ocupa una de las primeras posiciones del mundo en incidencia de obesidad sobre la población, y la primera posición en obesidad infantil, lo que se está convirtiendo, a los ojos de los políticos, en un problema de salud nacional.

“Es un hecho, México es ahora el primer lugar a nivel mundial en casos de obesidad infantil, aún por arriba de Estados Unidos” – www.amnu.org.mx

La importancia del precio del producto en el consumo.

Feria Alimentaria, Mexico 2012. Imagen de www.oliveline.es

Feria Alimentaria, Mexico 2012, Stand de ICEX, España. Imagen de www.oliveline.es

El consumo de aceite de oliva, en comparación con otros aceites, era muy bajo en México hasta hace poco, siendo los aceites de maíz, soja y girasol con los que tradicionalmente más se trabaja en la cocina. La diferencia de coste entre estos otros aceites vegetales y el de oliva es normalmente sustanciosa, lo que impide que la implantación del producto entre las clases populares sea rápida. De hecho, en los últimos tiempos se han realizado algunos estudios que muestran que en el mercado mexicano del aceite, fluctuaciones muy pequeñas en el precio provocan grandes cambios en las decisiones de compra que en último término toman los consumidores. Tenemos ante nosotros, por tanto, un mercado que ofrece distintas opciones válidas para el usuario y que permite a este orientar su elección atendiendo a las variaciones de los precios y otras circunstancias.

Las costumbres relacionadas con el aceite de oliva en México, sus usos, su gastronomía, están limitados por la referida ausencia de tradición en su utilización. Sin embargo, es posible encontrar un aumento reciente de recetas tradicionales adaptadas a su empleo, consonante a la creciente aceptación y conocimiento que el producto va obteniendo entre los consumidores. Este uso viene a añadirse al ya habitual en los restaurantes de comida española, italiana o francesa, así como en la potente industria turística mexicana.

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